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Una De Las Tres Grandes Luces

Una de las tres grandes luces de nuestra Querida Orden Masó-nica, la que nos invita a percibirla ante nuestro entendimiento, [... ] Para que sea utilizada correctamente, por nosotros y sobre no- sotros, como Obreros de nuestros propios templos de virtudes, durante el duro, pero im[... para que sea utilizada correctamente, por nosotros y sobre no-sotros, como Obreros de nuestros propios templos de virtudes, durante el duro, pero imparable proceso que nos conduce ha-cia nuestra auto-construcción, hacia nuestro auto-conocimiento, hacia el preciso instante en que comprendemos hasta donde podemos llegar con nuestros actos, para poder vislumbrar y no traspasar nuestros propios límites, durante momentos cier-tamente remediables, en los que invadimos los límites ajenos, como efecto resultante de no ser conscientes de entender hasta donde somos capaces de llegar con nuestras acciones y pala-bras, hasta donde entendemos que aquellas fuerzas tiranas pro-venientes desde lo profundo de nuestra psique, denominadas egos, nos podrán llevar hacia el rectificable acto de invadir con-ciencias que no nos pertenecen, y además, a dañar suscepti-bilidades ajenas, a que aquellos egos nos eleven injustamente por sobre nuestro prójimo, nuestro próximo, a que nos quieran llevar directamente hacia el anteponer y hacia el prevalecer nuestros puntos de vista respecto de una idea determinada, por sobre las de aquel prójimo, porque debemos comprender, do-liéndonos del trabajo con Mazo y Cincel, que nuestros puntos de vista, se deben encontrar delimitados y contenidos por el efecto de los incontables puntos de vista de los demás, es decir, que ciertas ideas no deben ser invadidas por otras ideas ajenas, y viceversa, quedando cada una de ellas, contenidas y rodeadas por los límites externos de las demás ideas circundantes, aun-que es perfectamente entendible y propio de uno de las tres lemas fundamentales de la Masonería, y que es la Libertad, de que las ideas expuestas a nuestro prójimo, que nos circunda en todos los ámbitos de nuestra vida, sean el fruto del pensamiento y de la intuición, producido éstos gracias a la ausencia de toda atadura psicológica y de falta de empatía, y no así, por la ac-ción de aquel ego, en sus diferentes facetas, que nos conducirá indefectiblemente a que confundamos nuestros límites con los de los demás; a que seamos los invasores de terrenos psicoló-gicos ajenos, con lo que esto significa; a que nos adueñemos, en un rapto de distracción propio del accionar de los egos, de [... ] Sensibilidades que no deben ser dañadas por el accionar del reparable acto de no saber manejar la rama alejada del centro de nuestro compás psíqu[... sensibilidades que no deben ser dañadas por el accionar del reparable acto de no saber manejar la rama alejada del centro de nuestro compás psíquico, ya que es muy necesario el mante-nernos lo mas cerca posible de dicho centro; a entender que los pensamientos ajenos no merecen ser divididos a la mitad por la línea trazada con aquel compás que delimitan los nuestros; esos egos, esos muy poderosos egos, que en todo momento nos quieren gobernar y descentrar, hasta intentar ser sobera-nos en terrenos ajenos, simplemente nos alejan de la verdadera misión que tenemos como constructores de nuestros Templos de Virtudes, de nuestro entender hasta donde podemos llegar, de nuestro saber que si bien nuestras acciones tienen un punto de partida central, las mismas no pueden sobrepasar lo que en geometría se denomina como radio, y nuestro radio, Queridos Hermanos, es la única distancia de doble sentido que deben recorrer nuestros actos e ideas, con el objeto de no interactuar con los radios de nuestro prójimo, y esa clarísima línea que nos aleja del centro, pero que mantiene “a raya” nuestros egos dentro del límite que nos brinda el círculo, esa innegable línea recta, que representa tanto nuestra conciencia como nuestros egos, pero que también nos dice que cuanto mas cerca este-mos del centro, -razón de ser que le da el otro extremo o rama del compás-, mas cerca estaremos de brindar nuestras ideas y nuestros actos de forma positiva, real y verdadera, y que cuan-to mas lejos nos encontremos, nuestros egos comenzarán con sus acechanzas, resultando con ello, en que las apariencias y las falsas interpretaciones sean las causantes de que aquel radio que nos mantenía dentro de nuestros centrados límites, invada y coaccione con los radios que demarcan terrenos ajenos, por lo que, aquella herramienta psicológica, y que tiene su equivalen-te arquetípico en el mundo de las cosas, es el Compás queridos hermanos, nuestro mágico y muy poderoso Compás, y no digo mágico y poderoso porque dicho elemento representativo de nuestros límites, contenga poderes intrínsecos, todo lo contra-rio, ya que solo representa la magia y el poder que debemos tener dentro de nosotros mismos, y que poseemos en nuestra [... ] Psique, ya que dicho elemento de geometría; el cual nos lleva desde la dualidad de las bajas pasiones (del 3 y del 6, valores de ambas ramas), -com[... psique, ya que dicho elemento de geometría; el cual nos lleva desde la dualidad de las bajas pasiones (del 3 y del 6, valores de ambas ramas), -como los mencionados egos-, hacia la uni-dad que representa el extremo superior del compás, debido a que éste pináculo, reúne lo disperso, junta y armoniza los extre-mos, unifica lo que se encuentre cercano a los límites o puntos externos del radio… en definitiva, este extremo superior y uni-ficador (el cual posee el número del GADU mismo, el nº 9), nos hace comprender; ni mas ni menos, que aquel radio conductual que contiene nuestras ideas y actitudes, unificadas éstas, en di-rección a la cima y por medio de ambos extremos o ramas del compás; nos hace entender qué tan cerca nos encontramos de ser los perfectos moderadores de nuestros propios actos.

La iniciación masónica es un rito de paso entre situaciones o estadios de la vida, en cuya preparación se pueden reconocer las tres fases rituales identificadas por Van Gennep: la separación o pérdida por parte de la persona de su estatus anterior (identificada con el encierro del neófito para la reflexión en la cámara penumbrosa), la marginalidad o perio-do de transición ritual y suspensión del contacto social habitual (representada en los interrogatorios, declaraciones, testamento y viajes que hace el profano dentro del templo guiado por su preparador o “experto”) y la reincorporación o readmisión en la sociedad con el nuevo estatus adquirido (realizada con la pro-clamación por parte del venerable de la condición de aprendiz masón y el reconocimiento de los demás miembros presentes).

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